Debemos tener muy en cuenta el tema de la sostenibilidad en toda la extensión de nuestras vidas.
Tal y como yo lo veo, hay que educar a conciencia en este tema. Nada como empezar por los más pequeños....
No solo la palabra actúa en la educación, actuar, es educar!!!
Seis rellenos deliciosos para pollos y pavos al horno, y cinco trucos imprescindibles para lograr que queden tiernos y jugosos.
Como no........Consumer, nos aconseja.
Decálogo de buenas prácticas para reducir el desperdicio de alimentos
Reforzar la colaboración y la mejora del intercambio de información
entre productores, fabricantes, distribución y administraciones públicas
para evitar que, una mala planificación, genere un stock de productos que no vayan a ser consumidos y deban ser destruidos/eliminados.
Optimizar, dentro de las propias compañías, mecanismos y prácticas
de eficiencia que favorezcan un transporte, manipulación y
comercialización adecuada de los productos, que permita aprovechar la
totalidad de su vida útil garantizando, en todo momento, su calidad y
seguridad alimentaria.
Apostar por un clima de colaboración entre los diferentes agentes de
la cadena de valor que facilite esa gestión eficiente y global
necesaria para evitar desperdicios innecesarios en los diferentes
eslabones de la cadena y, en caso de que se produzcan y siempre que
estén en correcto estado, puedan canalizarse hacia otros usos evitando
su destrucción.
Investigar e innovar en técnicas, tamaños y modelos de envasado y packaging más acordes con los nuevos modelos de hogar y hábitos de consumo de la sociedad actual.
Trabajar en la mejora de la comunicación al consumidor sobre las
condiciones y recomendaciones de consumo de los productos alimenticios.
Establecer o reforzar mecanismos de medición del producto consumible
destruido registrado a lo largo de toda la cadena de valor, así como
llevar a cabo informes periódicos de los avances conseguidos para frenar
esta problemática, colaborando con el MAGRAMA en aquellos casos en que
puedan producirse sinergias.
Impulsar prácticas que permitan a las empresas maximizar el
aprovechamiento del "excedente" que se genera a lo largo de la cadena
(elaboración de otro tipo de productos, alimentación animal,
cosméticos...), redistribución, etc.
Establecer los mecanismos oportunos para que la mayor parte de ese
excedente pueda redistribuirse, así como para que la redistribución de
alimentos se lleve a cabo cumpliendo estrictamente, y a lo largo de todo
el proceso, las normativas de higiene y seguridad alimentaria.
Compartir información con las comisiones de seguimiento del proyecto
(formadas por expertos de toda la cadena de valor y las
Administraciones Públicas) para testar los avances experimentados en el
proyecto.
Trabajar y colaborar de manera honesta, transparente y eficaz, en
definitiva, para fomentar una producción, comercialización y consumo
responsable que ayude a posicionar al sector de la alimentación como un
colectivo "sensible" a las necesidades e inquietudes de la realidad
social y económica del país.